lunes, 26 de marzo de 2012

Vientre de Mujer

Desde las hermosas Venus del paleolítico, en las que los atributos sexuales remarcaban la capacidad creadora, a través de la maternidad, del cuerpo de la mujer hasta las actuales modelos, actrices, cantantes, maniquíes... la imagen modelo de nuestro cuerpo ha cambiado visiblemente. 

Tomemos como ejemplo a la Venus de Willendorf. Se trata de una estatuilla de unos 20.000 años de antigüedad tallada en caliza y pintada en ocre en la que podemos apreciar nuestros atributos sexuales femeninos muy marcados: vulva, pechos, glúteos, vientre... Las interpretaciones que la historia del arte han producido sobre el fenómeno de estas estatuillas, denominadas Venus paleolíticas, es que eran representaciones que señalaban la fertilidad y destacaban la maternidad de la mujer. Es curioso adentrarse en el significado de las huellas de otras culturas y civilizaciones separadas de nosotros miles de años. Ya en mi incursión en la facultad de historia del arte me sorprendía la estrechez de mente de los investigadores. Por ejemplo, el historiador Stefano Suzzi argumenta que las Venus, presentan desfiguraciones (así las denomina él) como consecuencia de las transformaciones que en el cuerpo de la mujer los hombres observaban... ¡ya estamos! ya estamos dando por hecho que fueron los hombres (y no las mujeres) quienes tallaron las Venus, pintaron las cuevas paleolíticas... y que conste que no me parece importante quién lo hizo. Lo que me parece importante es la incapacidad de los hombres y mujeres de hoy de poder acceder a la sencilla idea de que había una forma diferente de hacer las cosas. 

Volvamos al vientre. En la actualidad, y sin pasar por las tres gracias de Rubens, vemos cómo el modelo estético, lo que gusta o no, lo que consideramos hermoso y digno de admiración en el cuerpo de la mujer, es la eliminación de los atributos maternales. Pero no siempre fue así. Observemos el desarrollo de la estética de la mujer en occidente en la segunda mitad del siglo XX siguiendo la estela de las grandes estrellas del cine. En los años cincuenta, la pantalla nos ofrecía un cuerpo de mujer voluptuoso: Gina Lollobrigida, Sophia Loren, Doris Day, Jane Mansfield, Kin Novak o Marilyn Monroe nos mostraban una mujer con caderas, vientre, pechos y curvas definidas. En los sesenta, la modelo Twiggy rompe con todos los moldes previos. Aparece un nuevo modelo de mujer: extremadamente delgada, adolescente. casi andrógina, con cuerpo no desarrollado. Son los años sesenta, los años del despertar, de la búsqueda de libertades de la mujer, cambio de normas y paradigmas. Es señalable que, cuanto más libre se hacía la mujer, tanto más cambiaba su cuerpo hacía lo rectilíneo. La libertad y la maternidad no parecen caber en el mismo cuerpo. Excepto el pecho, que se considera un fuerte objeto sexual en occidente (por encima incluso de su función de amamantamiento), el cuerpo de la mujer en la actualidad se imagina y desea sin curvas, sin caderas, sin glúteos y, sobre todo, vientre. 


En el mundo de la moda y el espectáculo (los que marcan las tendencias e imponen modelos), el vientre femenino ha desaparecido. No existe. No está. Podría ser una anécdota sino fuera porque lo que oculta el abultado vientre de una mujer es un útero relajado. Suelo decir en los Encuentros que si el vientre está como una tabla, el útero está como un ladrillo o, lo que es lo mismo, que no tener vientre es la señal de que el útero está en tu interior encogido y tenso. Una de las primeras señales que tenemos de que el útero se está relajando es que sentimos que nuestro vientre se desborda, que se expande. Asoma entonces un vientre armonioso y bello que muestra el espacio del útero en nuestro interior. No es una barriga hinchada. Es el vientre que pertenece a la anatomía femenina (da igual si el resto del cuerpo está delgado o no) y corresponde al espacio que el útero ocupa en su interior. Cuando el útero está relajado, el músculo se distiende y ocupa una parte considerable de espacio en el cuerpo. Si está tenso, el músculo del útero se contrae y ocupa un menor espacio.


El hecho de que los grandes diseñadores y el negocio de la moda esté en manos de hombres, en su mayoría homosexuales ¿habrá tenido incidencia? Recordemos que a los homosexuales les resulta sexual y estéticamente atractivo el cuerpo de los hombres (que es lineal, frente a las curvas femeninas). Ellos imponen criterios, modas y tendencias... quizá prefieran a las mujeres sin vientre porque es uno de las características más definitorias del cuerpo de la mujer. El vientre es una zona llena de sensibilidad que despierta deseo y produce placer. De hecho, las bailarinas de danza del vientre, suelen tener barriga, una barriga hermosa y sensual que movilizan para su propio placer y, de paso a veces, el de los otros. O quizá no sea sólo una cuestión estética y haya que mirar más allá. 


Lo que está claro es que todas respondemos a estos criterios estéticos, y si no lo hacemos, al menos, lo intentamos. Las dietas, cosméticas, tratamientos de belleza imposibles, medicinas y demás... todo lo que esté en nuestra mano con tal de asemejarnos, aunque sea mínimamente a esos maniquíes que nos interrogan desde los escaparates cada comienzo de temporada. Parecen decirnos: tú ¿eres como yo? Necesitamos sentirnos como esos maniquíes sin cabeza porque entonces pertenecemos al género femenino, entonces, al fin, podemos ser aceptadas y descansar. Aunque por el camino hayamos ido dejando nuestro cuerpo y nuestra alma.



Ante esto cabe preguntarse ¿Por qué querríamos renunciar a la fuente de placer que proporciona el útero relajado y el vientre? ¿Es una estrategia inconsciente (o no) del patriarcado para castrarnos aún más? ¿No será, al final, un elemento más de sometimiento? Lamentablemente, mi respuesta es que los modelos de ser mujer en una sociedad no nacen de la casualidad. Tienen una funcionalidad y en este caso, me parece que demasiado evidente. Romper el placer y la sensualidad en la mujer de forma que no goce demasiado, que se someta por falta de vigor y vitalidad, que luche contra su propia naturaleza para sentirse aceptada por terceros, es la demostración de las huellas del patriarcado en nuestro cuerpo, el cuerpo de mujer. 

18 comentarios:

Ileana dijo...

Muy bueno!!!

Escribamos entre todas El elogio de la esteatopigia!!!

:-)

Ana@delunasylaberintos dijo...

Me ha encantado tu post. Con tu permiso, lo enlazo en mi blog.
Gracias por tus palabras. Un abrazo,
Ana

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Bien Ileana, hagamos algo por devolver un cierta cordura a este mundo: las mujeres tenemos grasa localizada en determinadas partes del cuerpo porque la biología nos ha provisto de reservorios para el embarazo y la lactancia. Así que es lo más natural del mundo.
A Ana: Claro que puedes enlazar. Voy a echar un vistazo a tu blog, que no lo conocía. Encantada!

Miguel G. Lázaro dijo...

Fantástico... por supuesto que los gustos estéticos evolucionan según las modas que nos dictan en cada momento, pero lo de la prevalencia homosexual masculina en el mundo de la alta costura (y la publicidad, y la peluquería, y la joyería...), es un punto interesantísimo...

Y es cierto que anteriormente el prototipo de belleza femenina nunca ha sido tan delgado como lo es ahora... La historia del arte muestra miles de años de mujeres bellas con sus curvas, sus vaginas relajads bajo los bajoestómagos curvados, caderas y nalgas prominentes... y pechos mayoritariamente pequeños. O normales. No más y más grandes.

Me ha encantado, Mónica.

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Gracias Miguel, por darnos una voz de hombre no patriarcal. A veces damos por sentado que patriarcal significa la dominación del hombre sobre la mujer (que también) pero no es solo eso. Patriarcal es una forma de entender y relacionarnos en el mundo y eso lo compartimos hombres y mujeres por igual.
Gracias por tu voz.

Maria dijo...

Maravilloso artículo!! Gracias!!!

Silvia dijo...

gracias!! precioso post, con tu permiso lo comparto en el facebook

Alicia Sosa dijo...

me ha gustado mucho el artículo, pero con todos mis respetos recomiendo hacer deporte no vaya a ser que nos hagamos unas gordas, y luego, no nos guste como nos vemos.

Alicia Sosa dijo...
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Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hola Alicia:
Yo también recomiendo hacer deporte... aunque no por no engordar, sino porque te sientes ágil, es sano y te llena de energía.
Lo que quiero decir con este artículo, es que los modelos estéticos de ser mujer poco o nada tienen que ver con la verdadera naturaleza de nuestro cuerpo. Hay mujeres altas y bajas, gordas y delgadas, con grandes glúteos o con pocas caderas... cada persona es diferente y es correcto y positivo que sea así. Mi reflexión es cómo vamos a caber todas en un modelo de cuerpo femenino tan estrecho, delgado y rectilíneo.
En los años 50 ser así de delgada no era sexi, ni estético ni atractivo para los hombres y las demás mujeres. Así que, seguramente, las mujeres delgadas y con pocas curvas, no se gustaban.
Vayamos un poco más allá y disfrutemos con nuestro cuerpo, fuente de placer, y aceptémonos tal y como somos.
Un abrazo.

Elena dijo...

Una pequeña intervención para recordar a las que nacemos con un cuerpo andrógino y deseamos también ser amadas también somos así por naturaleza.También un recuerdo para aquellas mujeres que desearían tener hijos pero no pueden y por último un aplauso para aquellas que respetan a las que quieren ser madres pero también a las que eligen no serlo.

Elena dijo...

Sólo recordar que somos muchas mujeres las que nacemos con un cuerpo "andrógino" como comentáis aunque para mi sea tan femenino como la venus de Willendorf. También un recuerdo a aquellas mujeres que nunca podrán ser madres y son tan mujeres como cualquiera incluso aunque carezcan de útero y por último a las que deciden libremente que no desean ser madres y nunca dejarán por eso de ser mujeres.

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Así sea, Elena!

Elena dijo...

Gracias Mónica :-)

anitaChictopic dijo...

Gracias Mónica, este post es uno d mis preferidos, con tu permiso lo comparto en mi blog!
besos feministas

Ana Belén dijo...

Gracias por compartir aquello que aprendes, muchas gracias!!

Anónimo dijo...

Es una intención bella porque busca en la femenidad pero hay muy poca libertad femenina y eso cansa. El patriarcado ha muerto, por lo menos en occidente, y se debe dejar de presentar a las mujeres como víctimas. Nosotras también fuimos patriarcado y dentro de éste hubo mucho simbólico libre femenino.

Anónimo dijo...

llegué al artículo buscando por mi útero, luego de leer a casilda rodrigañes, soy delgada mi vientre es muy chato por naturaleza, tengo busto medianito y gluteos pomposos a pesar de ser menuda y delgada, tengo un look muy adolescente, y también me siento discriminada por otras mujeres q consideran enfermas o anoréxicas a las flacas. soy bailarina contemporánea, dudo de tener un útero rígido, pero mi vientre es plano y mi cintura de avispa. por favor, dejemos de criticarnos entre las mismas muejres, q hay gustos para todos y la moda debería incluirnos a todas. Por la libertad femenina...les pido q empecemos a salir del lugar de víctimas y despleguemos nuestros poderes como seres humanos que han nacido mujeres, no nos falta nada... lo que ha ellos les sobra por fuera nosotras lo tenemos adentro, como un secreto...