viernes, 29 de abril de 2016

Cobrar es de putas

Un día en uno de los talleres surgió el tema de la dificultad que, en general, teníamos las mujeres con el dinero. Nos costaba cobrar por nuestro trabajo, pedir un precio justo, poner en valor nuestra aportación. Hablaban las mujeres de las dificultades que encontraban para moverse con soltura en el mundo empresarial y profesional. Entonces, una mujer dijo: "A las mujeres nos cuesta relacionarnos con el dinero porque la que cobra es una puta".

Esa frase cayó como un losa sobre las presentes. 

Ayer, hablando con una amiga por teléfono y reflexionando sobre el tema del dinero y su profesión, la recordé. La idea presente en el imaginario colectivo y en el individual de que las mujeres debemos hacer todo por entrega y sin que medie dinero o que nuestro trabajo vale menos que el de un hombre sigue vigente cuando se trata de salir al mundo y conseguir desarrollar un proyecto profesional. Esta mañana leyendo una noticia sobre unas profesionales que se dedican a denunciar a la RAE en su machismo, leo atónita como son insultadas en los comentarios por cobrar por dar cursos de género.  Me salta la alarma, ¿Y por qué no va a cobrar una persona por dar un curso? ¿Por qué ellas no pueden cobrar por su trabajo? Esta acusación, cobrar, es una de las más machistas que he tenido que escuchar, incluso por parte de conocidas feministas de uno y otro bando. Cobrar, ¡qué horror! Una acusación infalible para intentar desacreditar el trabajo. Como si no cobrar fuera más digno. Es decir, que cobrar es indigno, es decir, propio de putas (con respeto a las señoras que ejercen la prostitución). Gran estrategia para dejarnos sutilmente fuera del sistema.

Creo que es imprescindible generar una sociedad más generosa entre todas las personas que la conforman y que no es una buena idea profesionalizar relaciones de solidaridad y afectos. Cuando hablan de pagar a los abuelos por el cuidado de los niños o de que se cobre el mundo afectivo me resulta chirriante. Este tema da para otro post. 

Pero una cosa es el mundo afectivo y otra el profesional. En el mundo profesional las mujeres tenemos que hacer el esfuerzo de salir y percibir una remuneración justa por nuestro trabajo. Dejar de ser las asalariadas perfectas: cobrar menos y ser las que menos protestamos. O las autónomas o profesionales precarias que cobran poco y mal o no lo hacen. Merecemos un respeto profesional y para conseguirlo debemos primero que desmontar mitos como que el dinero es sucio o que la que cobra es una puta. 

Una cosa es la codicia o la explotación o conseguir dinero con actos despreciables, y otra que necesitamos dinero para poder desarrollar los proyectos vitales y que entregar parte de ti a través de tu trabajo merece un reconocimiento. Tenemos tanto que ofrecer al mundo que es una pena que muchos proyectos realizados por mujeres no vean la luz por falta de capital o ingresos. Así que te invito a reflexionar sobre cuál es tu relación con el dinero y a darle la vuelta. Necesitamos que las mujeres ganen dinero y lo inviertan bajo otra mirada. Necesitamos convencernos de que el mundo de la economía también es nuestro.

7 comentarios:

InmaD dijo...

Me parece un post muy acertado. Gracias por escribirlo. Me quedo pensando...

Felipe Carey dijo...

escuchaste hablar del telar de mujeres? me gustaría saber tu opinión sobre eso.

bego vicioso dijo...

Gran tema. Temido tema. Al menos para mí, y sé que para muchas de nosotras y la verdad no logro entenderlo, bueno, o sí, ya se ha encargado bien esta sociedad patrialcal de que hagamos mil cosas a cambio de nada y lo veamos tan natural y además la que no lo hace es una mala personas (cuidar a los niños, a los padres a los suegros... bueno no sigo).
Y toca que empiezas a emprender y lo pasas fatal cuando sale el tema, y sabes que si o si debes cobrar, pero te asaltan los ruidos mentales del no merecimiento o qué se yo... que no te dejan ser justa contigo misma.
Es un gran tema Mónica y para sacarlo a relucir en muchos ambientes.
Gracias, de corazón.
Bego

Noemi Diaz dijo...

A mi me pasa, pero estoy cambiando porque ya es hora de merecerme un sueldo digno a los 43 años, y no trabajar para sentirme realizada.

M CARMEN dijo...

Mari C. Correa Yo si creo que deben cobrar y cotizar las madres, amas de casa y cuidadoras en general. Es un esfuerzo, y es productivo. Por qué no se va a cobrar? Pero la cosa es que ni las empleadas del hogar cotizan. Machismo puro. Cobrar por ello es compatible con la generosidad y solidaridad.

Mónica Felipe-Larralde dijo...

Hola M Carmen:
Yo preferiría que existiera una renta básica universal para todas las personas y que las relaciones horizontales de fraternidad, apoyo mutuo y cuidados siguiera siendo relaciones personales y no gestionadas a través del Estado. Otra posibilidad podría ser que lo que nunca debió mercantilizarse, volviera a ser gratuito para garantizar el libre acceso a ello. Esta opción la veo mucho más complicada.
Pero por soñar...
Gracias por tu aportación.

M CARMEN dijo...

Hola mónica, me parece muy respetables las opciones que planteas. Pero esas opciones no visibilizan el trabajo productivo que realizan mayormente las mujeres a través de los cuidados. Y no se les da valor en la economía. Creo que la economia podria humanizarse como tú dices y también de esta otra forma. Cobrar no es malo. Siempre que se garanticen unas condiciones éticas. Ya se hace en otros países.

Un saludo y gracias por el debate inicial y el posterior.

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