martes, 10 de octubre de 2017

No te acostumbres al dolor


Todo se resume en una frase: tu cuerpo no tiene que doler. Esta sencilla afirmación deja de serlo en cuanto nos ponemos a mirar con más detenimiento lo que nos pasa a las mujeres. Veamos, eres adolescente, las menstruaciones son dolorosas e irregulares y vas al ginecólogo. Lo más probable es que salgas de allí con dos cosas seguras. La afirmación de que menstruar duele a muchas mujeres y, por lo tanto, es normal y tendrás que acostumbrarte. Y una receta de píldoras anticonceptivas "para regular los ciclos y evitar el dolor". Aunque lo que hace una píldora anticonceptiva es eliminar los ciclos. Es decir, no existe ovulación ni el endometrio se prepara para acoger un óvulo. No hay ciclo y no hay menstruación. El sangrado es meramente producto de un cambio hormonal. Se denomina sangrado de abstinencia porque esos días se deja de tomar las hormonas en la píldora. Pero esto no lo suelen contar los médicos.

La cosa es que, en vez de considerar la normalidad como una cifra, deberíamos preguntarnos (los profesionales sanitarios más) porqué un proceso fisiológico natural provoca dolor en las mujeres. Pero parece que esa pregunta se hace poco. Además con el consiguiente peligro de que lo que esté provocando el dolor sea una enfermedad pélvica que no se detecte en esa cita. Recuerdo que el diagnóstico de endometriosis tarda en este país ocho años de media y una sustancial cantidad de visitas al ginecólogo para nada. El asunto es que como la menstruación duele a muchas mujeres, es "normal" que duela.

Puede que hayas tenido un bebé y que vayas al pediatra porque sientes un enorme dolor al dar de mamar. Lo más probable es que te digan que dar de mamar duele (eso me lo han dicho a mi con mi primera hija). Y, claro, si te planteas una lactancia prolongada la idea de ir sufriendo eternos minutos cada vez que el bebé quiera comer es casi una tortura. El pediatra no te dice: veamos, dar de mamar no debería doler, debe de estar pasando algo ¿mastitis? ¿obstrucción? ¿grietas por mal agarre? ¿frenillo? No, no nos miran. Solo nos dicen que dar de mamar duele y te acostumbrarás.

Puede que hayas elegido un DIU como dispositivo anticonceptivo y que empieces a notar molestias y vayas al ginecólogo y te diga que es normal sentir dolor. Esto le ha sucedido a miles de mujeres en todo el mundo. Como si sentir dolor fuera normal. Como si fuera normal aumentar de peso, sentir dolor, depresión o falta de deseo sexual. Una de las principales paradojas de los sistemas de control de fertilidad que se crean para mujeres es que entre sus efectos secundarios habituales está la falta de deseo sexual. ¿Para qué necesitamos las mujeres sistemas anticonceptivos si no sentimos deseo y, por lo tanto, lo normal sería que no tuviéramos relaciones sexuales sin deseo? ¿Te imaginas algo parecido en el cuerpo de los hombres, un dispositivo anticonceptivo que inhibiera su deseo? ¿Quién querría usarlo?

El cuerpo de las mujeres visto desde la óptica y la lógica patriarcal es imperfecto. Es normal que nos duela y es visto como un objeto hasta el punto que se invalida las vivencias sujetivas que como seres humanos experimentamos en él. No. No es normal que nuestro cuerpo duela. 

No te acostumbres al dolor. 

Ilustración: tsukiko-kiyomidzu

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